Mientras hacía unos ejercicios de matemática en el escritorio de mi cuarto (como solía hacerlo cuando mi vida era hermosa e iba a la secundaria) mientras escuchaba un CD de los Beatles. Revolver en este caso. Y otra vez me pasó lo que me pasaba antes, tenía la necesidad de tragarme el CD, aspirar la melodía, tatuarme la canción, hacerla mía, inyectármela, quería fundirme con cada tema.
Ayer me puse a leer Cortázar que hacía mas o menos un año que no leía y ya me había olvidado qué era lo que me hacía amarlo. Ayer me acordé. Ayer casi lloro en el colectivo con "Cartas de mamá". Cuando miré la tapa me acordé que justamente con ese libro ("El perseguidor y otros relatos") me había enamorado de Julio y ayer me reenamoré (hasta inventé una palabra).
Eso me hacía falta, eso y mi nueva manera de mirar las cosas.