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martes, 9 de agosto de 2011

Primeras profundidades

"En ausencia suya, ella se disolvía, se borraba, quedaba suspendida en la nada. Hasta que él la requería, entonces se materializaba de nuevo, sólo existía para servirlo" La isla bajo el mar, Isabel Allende

Cuando leí esta frase parecía que estaba leyendo en 3D. Parecía que estaba más cerca de mi cara que el resto del texto. ¿Alguien lo habría subrayado con un resaltador naranja?. Sobresalía de la hoja y el cerebro no tardó en captarlo. Me quedé. Caí. Ese fue mi pensamiento durante muchos años, y no sé si no sigue siendo. Digo no sé porque hoy no tengo nada claro, ni un pensamiento en mi cabeza dura más de un día, tengo un rompecabezas de 1000 piezas para armar y todavía no me pongo las pilas para empezarlo.
Este pensamiento de que el resto de la gente dejaba de existir mientras yo no los veía, que estaban en el mundo justamente para que pudiera desarrollarme como ser social, vivir en comunidad y esas huevadas que pareciera que el humano debe hacer; la idea loca de que el resto no tenía sentimientos, que era una especie de robot cuya única tarea era hacerme creer que todo era normal, me inundó por años. Mi niñez se basa en eso. Hablaba con mis amigos y pensaba: "¿estarán escuchando lo que digo? ¿pensarán igual que yo? ¿verán igual que yo?" y otra clase de preguntas que hasta hoy no puedo contestar. Sí, hasta hoy no puedo contestar porque no soy ellos y nunca voy a serlo, así que nunca voy a saberlo.
Recuerdo charlas con mi vieja contándole esto, tocándole la cara y preguntándole si lo sentía. Ella me respondía que sí, que lo sentía, pero ¿cómo podía creerle? ¿cómo podía yo saber si lo sentía tal como yo? ¿como podía saber si era ella quien contestaba, mi mamá y no un ser extraño usando su voz? Mi vieja diciéndome: "Lu, creeme, soy igual que vos, yo pienso y siento" y yo dudando y no saber si creerle.
Ojo, nunca me sentí sola o criada por una familia de robots (jaja), para nada. Esto me hace pensar que posiblemente nunca creí totalmente que lo de los seres semi vivos fuera cierto, pero de lo que estoy segura es que es un pensamiento que marcó mi infancia y parte de mi adolescencia.
Hoy esa idea se disipó un poco, me fui llenando con otras boludeces y mi capacidad de asombro es cada día menos fuerte, lamentablemente. Ya tomo como algo normal que el resto de las personas pueda pensar como yo, pueda sentir como yo y demás cosas típicas de ser pensante. Pero analizándolo bien, no tengo idea...posiblemente usted no esté leyendo esto porque no existe ya que no estoy viéndolo; posiblemente si yo estuviera viendo a alguien leer esto, como mi madre, por ejemplo, y comprobara efectivamente que lo está viendo, nunca sabría si lo comprende o si lo está pensando o si la idea del texto como respuesta a mi pregunta a si entendió lo que lee le llega de un ser superior que le hace hablar sin tener un mínimo de conciencia y le hace explicarme exactamente qué quise decir con el texto; posiblemente todo esto sea una boludez y usted es tan humano (o lo que carajo sea) como yo.

lunes, 8 de agosto de 2011

"Cómo puedo afirmar que no se debe creer nada sin conocerlo directamente, si, en caso de no creer algo que no pueda ser demostrado con seguridad por la razón, no existiría la amistad ni el amor", pone en su estado un ex compañero del colegio. Claro, ahora entiendo por qué todo el bardo que tengo...ni Dios, ni la amistad, ni el amor, no existe un carajo de nada.

jueves, 19 de agosto de 2010

6891 - Estancada

Un día se me ocurrió que tal vez en algún momento llegaría eso que tanto quiero. Me pareció una buena idea aceptarlo. El problema fue cuando empecé a esperar que esa cosa tan deseada llegara. Con los días se me ocurrió agarrar una silla y esperar sentada. Después me gustó la idea de leer un libro mientras el tiempo pasaba, para no aburrirme. Cuando terminaba el libro me asaltaba un sentimiento de vacío tan grande, que empezaba a leer otro libro, para evitar esa sensación. Y así pasé ochenta años, leyendo y esperando. Cuando estaba ya acostada, muy cómoda pero también muy aburrida dentro de mi estrecho ataúd, a tres metros de los vivos, se me ocurrió pensar que tal vez no tendría que haberme sentado. Eso de ponerse cómodo nos hace quedarnos ahí, por miedo a la incomodidad.
Entre el frío de la tierra y la falta de aire me di cuenta de que iba a tener unos cuantos años para pensar, una eternidad, en realidad. En ese momento se me ocurrió que tal vez había sido un error usar tanto la cabeza durante mi vida, siendo que la iba a usar demasiado durante mi muerte, que es mucho más larga. Pensé, sin posibilidades ya de remediar la situación, como cuando uno piensa en lo que debería haber hecho cuando se va a acostar, que no tendría que haber esperado esa cosa que me incitó a sentarme y ponerme cómoda, hubiese sido más humano y real salir a buscarla, ir al encuentro y estamparme de lleno contra esa cosa, que todavía no se qué es, porque claro, nunca pude conocerla; porque claro, al no saber qué era no sabía que no se movía, que la que tenía que moverse era yo, y porque claro, yo fui demasiado cobarde y viciada como para moverme de esa silla tan cómoda o para sacar los ojos de esas páginas de libros que realmente llenaban mi cabeza de pensamientos y mi vacío de letras en imprenta minúscula.


lunes, 31 de mayo de 2010

5619 - El pibe

No sé por qué hago tanto hincapié para que mi hermanito empiece catequesis (ya empezó, por cierto). Yo soy agnóstica, pero me parece básico iniciarlo en alguna religión. Él después elegirá. Es necesario que conozca las dos cosas para poder decidir más adelante, así como hice yo. Mi hermano más grande decidió seguir creyendo, si vamos al caso. Hay que darle la oportunidad de saber de qué se trata todo eso que la gente llama Catolicismo. Él, cuando sea más grande, más inteligente y haya leído o entendido mejor algunas cosas, verá qué es lo que hace. Es una cuestión de fe, en ese sentido somos todos ignorantes, nadie sabe absolutamente nada.
Hoy día de mierda. Aburrido. Por lo menos hice algo bueno de mi vida, o por lo menos, tengo planeado algo, mañana contaré.

miércoles, 19 de mayo de 2010

5505

Se viene el momento de relajación total, faltan unos días nada más. Voy a hacer una especie de...no sé. No tengo ganas de pensar. Y todavía tengo que estudiar biología...y economía. Qué linda es la vida. El colegio me chupa la vida. O sea, la vida sería linda si tuviera una..
Ayer tuvimos una gran conversación con mis amigas sobre Dios. Dos son súper creyentes, una cree pero con muchas dudas, una creyó y dejó de creer (yo) y otra nunca creyó. Increíbles conclusiones se sacan. Ninguna trata de convencer a la otra, simplemente compartimos opiniones. Es para chuparse los dedos (como el pollo que cocinó mamá hoy, estaba realmente rico).

miércoles, 31 de marzo de 2010

5070

Hoy un compañero me dice mientras salía de la Capilla del colegio: ¿Qué hacés vos acá, si ni siquiera creés?.
Es como yo pensaba, soy una hipócrita a la vista de la gente normal. Pero a la vista de la gente anormal (como yo) soy una persona común que ayuda en la capilla y las cosas religiosas.
Las iglesias, oraciones, canciones y todo eso, verdaderamente me dan mucha paz. Pero como le decía a mi amiga Luz hoy: he tratado de creer muchas veces, interiormente creo que sigo tratando, pero no puedo, no tengo fe.
Voy a seguir disfrutando de todo lo que te brinda un colegio religioso a pesar de no creer, porque me hace feliz.

martes, 30 de marzo de 2010

5060

Estoy ocupándome del Via Crucis en el colegio, con unos pocos compañeros. Ya sé lo que estás pensando: Lucie no cree en Dios. Y eso es parcialmente cierto: no es que no creo, el problema es que es tan probable que exista Dios como que una gelatina gigante sea capaz de dominar el mundo. Pero eso lo dejamos para otro momento, el tema ahora es ¿qué hago ayudando con el Via Crucis si no creo o soy agnóstica? Algunos me dirán hipócrita o caradura (oh, sí) pero la verdad es que me gusta colaborar y perder horas de clase. Porque de verdad no es solamente por perder horas de clase, disfruto colaborando, qué se yo, es divertido. Mañana me tengo que quedar hasta las cinco de la tarde en el colegio y no me molesta porque está bueno esto. En fin, los saluda cordialmente la hipócrita agnóstica servicial, Lucie.