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martes, 30 de agosto de 2011

Viajes

Caminaba por la calle con una mochila pesada, descubriendo cómo era todo ahí desde abajo del vehículo que le había llevado hasta allá y que no vería nunca más. Pensaba que era bastante parecido al lugar donde vivía y se sintió confiada, perteneció.
Le dieron ganas de fumar un cigarrillo. Tenía casualmente dos en el bolsillo de su campera, a pesar de que no fumaba habitualmente, doblados y agonizantes. Agarró uno y se lo llevó a los labios, esperando que alguien le convidara algo de calor para encenderlo.
Pidió fuego a un policía, que a su vez le pidió fuego a un chico que estaba ahí parado, en pausa. El chico volvió a la vida para decirle al policía que no tenía y para invitarla a pasar a su casa, porque parecía cansada y parecía que le vendría bien tomar unos mates. Se notaba que le había gustado ella. Se negó. El policía salió de una casa con un encendedor y finalmente encendieron el cigarrillo.
Siguió caminando, mientras fumaba. Se sintió bien.
Conoció a unas personas, dos chicas y un flaco. Se amaron con la mirada mientras las dos chicas planificaban qué pasaría el resto de la tarde.
Siguieron amándose el resto del día, con la mirada, los brazos y el cuerpo. Los labios nada tenían que ver en este romance.
Horas de peligro en las que no recuerdo qué pasó. Sólo me acuerdo del reencuentro entre el flaco y ella, que siguieron amándose en un abrazo.
Y de un segundo al otro, desaparecieron, como en un sueño.
Después me desperté.

sábado, 4 de junio de 2011

10772 - Fuckultad

Y ahora con un poco más de tiempo pero apurada de todas formas (quiero correr a mi habitación a cambiarme las medias, tengo los pies fríos), me siento dos segundos a dedicarle algo de tiempo a los restos de mi adorado blog.

Hace meses que no escribo, pero pienso mucho. Redacto en mi cabeza, no lo llevo al papel. Me lo olvido después de media hora. Sigo redactando. Tal vez un día se me aparezcan todos mis relatos en un estallido de imágenes y pueda escribir un libro, mi primer libro de cuentos cortos.

Finalmente la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, más conocida como FADU, me acogió entre sus aulas y curso alegremente, y a veces no tanto, tres veces a la semana. Entre Proyectual y Taller de Dibujo, mi vida como ser humano se extinguió, pero no tanto como para no resurgir como nunca los fines de semana. Curso otras dos materias también, pero son adorables en comparación con las referidas a mi carrera.

En rasgos generales soy una persona a medias, mi cabeza es como un cerebro con pensamientos multiplicados por mil, mi cama me extraña, mi espalda me está matando -entre asientos de colectivos, banquitos de la facultad y mi pose de mono pre evolución que hago cuando uso la computadora- y mi vida no está en su máximo, ni siquiera en su máximo relativo (fucking maths)

lunes, 21 de febrero de 2011

9577 - Quisiera

Quisiera llamar tu atención.
Quisiera que pienses en mí como algo inalcanzable, caro e imposible.
Quisiera que de todas formas me lleves en tus brazos.
Quisiera que me mires con tus ojos negros.
Quisiera sentir el aroma de tu remera verde, tu aroma.
Quisiera que me dejes suavemente, luego de haberme sentido cerca tuyo.
Quisiera ser una toalla, suave y nueva.
Quisiera ser una toalla o tal vez una sábana,
para que me lleves en tus brazos
repositor de Jumbo.

domingo, 20 de febrero de 2011

9547 - Fría

Cada día más fría, helada, congelada.
Sólo por momentos me derrito, me derriten.
Un aroma, una palabra, al tacto: me vuelvo líquida y maleable.
Sólo para después volver a congelarme.

jueves, 19 de agosto de 2010

6891 - Estancada

Un día se me ocurrió que tal vez en algún momento llegaría eso que tanto quiero. Me pareció una buena idea aceptarlo. El problema fue cuando empecé a esperar que esa cosa tan deseada llegara. Con los días se me ocurrió agarrar una silla y esperar sentada. Después me gustó la idea de leer un libro mientras el tiempo pasaba, para no aburrirme. Cuando terminaba el libro me asaltaba un sentimiento de vacío tan grande, que empezaba a leer otro libro, para evitar esa sensación. Y así pasé ochenta años, leyendo y esperando. Cuando estaba ya acostada, muy cómoda pero también muy aburrida dentro de mi estrecho ataúd, a tres metros de los vivos, se me ocurrió pensar que tal vez no tendría que haberme sentado. Eso de ponerse cómodo nos hace quedarnos ahí, por miedo a la incomodidad.
Entre el frío de la tierra y la falta de aire me di cuenta de que iba a tener unos cuantos años para pensar, una eternidad, en realidad. En ese momento se me ocurrió que tal vez había sido un error usar tanto la cabeza durante mi vida, siendo que la iba a usar demasiado durante mi muerte, que es mucho más larga. Pensé, sin posibilidades ya de remediar la situación, como cuando uno piensa en lo que debería haber hecho cuando se va a acostar, que no tendría que haber esperado esa cosa que me incitó a sentarme y ponerme cómoda, hubiese sido más humano y real salir a buscarla, ir al encuentro y estamparme de lleno contra esa cosa, que todavía no se qué es, porque claro, nunca pude conocerla; porque claro, al no saber qué era no sabía que no se movía, que la que tenía que moverse era yo, y porque claro, yo fui demasiado cobarde y viciada como para moverme de esa silla tan cómoda o para sacar los ojos de esas páginas de libros que realmente llenaban mi cabeza de pensamientos y mi vacío de letras en imprenta minúscula.


domingo, 1 de agosto de 2010

6545 - Limpieza

Hoy hice una limpieza profunda en mi cuarto al ritmo de The Beatles, mientras hacía una limpieza un poquito más profunda en mi cabeza. Ahora estoy más liviana, tranquila y feliz. Mañana empieza el colegio nuevamente, el último período. No me molesta. Quiero empezar y ver las cosas diferente, de otro color. Caminar por los pasillos y sentir que ya me estoy yendo, porque eso pasa, en cualquier momento voy a estar caminando por otros pasillos.
Relajada como pocas veces escribo esto y después, relajada como ahora, me voy a preparar para mañana. Mi último primer día después de mis últimas vacaciones de invierno en el colegio.
Y además estoy contenta porque entre el quilombo de hojas, dibujos, libros y demás en mi habitación encontré unos cuantos papeles importantes, pedacitos de mí. Encontré textos, fracciones de cuentos de los que me había olvidado. Estoy feliz de la vida, en paz.

jueves, 13 de mayo de 2010

5434

Escribiendo, escribiendo y escribiendo. Me vino un flash de inspiración, pero Word no me quiere. No responde. Sí, perdí pedazos de texto en varios momentos, porque me cebaba escribiendo y me olvidaba de guardar cada treinta segundos y Word se tildaba y tenía que cerrarlo. Y no, no se guardaba solo el archivo porque está re loco. Así que el cuento del que hablo sufrió modificaciones y no es cien por ciento original ni totalmente instintivo, tuve que reescribir unas cuantas cosillas. Me parece que voy a instalar Word de nuevo o me compro una mano que escriba por mí, porque se me cansa de escribir tan rápido, y si no escribo rápido me olvido, y si me olvido no escribo nada, y si no escribo nada, no hay cuento. Entonces yo estaba diciendo que estoy súper inspirada, hacía tiempo que no me pasaba esto. Es bueno, ¡es buenísimo! Quiero terminarlo YA, es parte de mi ansiedad normal, no me gusta tardar mucho. Por otra parte, me encantaría subir en una entrada alguno de mis textos pero tengo miedo de que venga algún picarón y me lo robe y después lo publique con su nombre. Para que sepan, me pasó una vez, una persona que nunca supe quién era, tomó un texto que había escrito en mi dulce blog (sí, en éste mismo) y lo puso en su blog. Tal cual yo lo había escrito. Eso, se imaginarán, abrió mis ojos y decidí no sólo escribir boludeces (eso justifica todo muajaja (?) ) si no que también tomé la decisión de no subir textos que puedan ser publicados en un futuro esperemos no muy lejano.
Y aquí estoy yo, saciando mi necesidad de escribir sin parar en un momento de inspiración, cuando tendría que estar pudriendo mi mente con Doctrina Social de la Iglesia Católica, y la Santa Inquisición (Santísima) y la primer carta encíclica (de paso les cuento, la rerum novarum) y todo eso que realmente no me importa del todo, aunque sí parcialmente (no rechazo ningún tipo de conocimiento, nos da poder) porque mañana tengo prueba. Creo que hoy tendría que estudiar, porque buena suerte dos días seguidos no es normal en mí, y hoy ya zafé de una prueba para la que no había estudiado.
Dejo de aburrirlos, ¡adío! Sean japis.

miércoles, 24 de marzo de 2010

4999

Qué difícil se hace a veces expresar las cosas, volcar un pensamiento en palabras y que los demás entiendan lo que querés decir. Y es más difícil todavía cuando ni siquiera vos sabés bien qué es lo que estás pensando...

domingo, 14 de marzo de 2010

4867

Algo se está gestando en mi mente, algo viene. Presiento que es un cuento, muchas frases que resuenan, muchas cosas, sí, eso tiene que ser.