martes, 1 de septiembre de 2009

Mezclando el dulce con la sal

Vivo con miedo a decepcionarme. Pero no hablo de esa decepción que te causa el conocer a alguien realmente, o que alguien haga algo que nunca pensaste que podría hacer. Yo hablo de otra decepción, mucho más profunda. Primero debo aclarar cómo me siento con la decepción que me causan las otras personas. La verdad es que casi nunca sufro de esas decepciones, porque no encasillo a las personas, a nadie. Siempre pienso que no conozco realmente a nadie. Aunque sí, a veces sin querer encasillo a algún que otro amigo muy cercano o familia y termino decepcionándome con alguna actitud, pero la realidad es que no me pasa seguido, me ha pasado muy pocas veces en mi pequeña, corta y alegre vida. Yo le tengo miedo a otras decepciones, tengo miedo a decepcionarme con algo del pasado, tengo miedo de darme cuenta de que algo que yo en mi pasado creí muy feliz ahora lo recuerde y me avive, me dé cuenta de que no fue feliz o fue estúpido. Por ejemplo, una de mis mayores decepciones fue hace uno años. Yo había dejado de jugar ya con las Barbies hacía un par de años porque “ya era grande”. Decidí desafiar a la sociedad y con aproximadamente 12 años me puse a jugar a las muñecas. Y ahí fue cuando pasé uno de los momentos más tristes de mi vida. Me dí cuenta de que las muñecas me aburrían. Y desde ese momento, las Barbies me parecieron muy absurdas e inservibles. ¿Por qué tengo que pensar eso de uno de mis juguetes favoritos del pasado? No sé si llegan a entender a lo que voy, pero darse cuenta de que su juguete preferido es en realidad una mierda y es completamente aburrido no es nada bueno. Es como que todos los momentos felices de mi infancia relacionados con las Barbies (que fueron millones) ahora tienen un tinte oscuro y deprimente, aburrido y triste. Por eso, desde ese día no volví a hacer algo que hacía de chiquita, no pienso correr ese riesgo, no pienso darle ese tinte horrible a más recuerdos de mi infancia. No pienso entristecer lo más feliz de mi vida.
No me preocupa con respecto a las personas porque siempre se puede remediar, porque esa persona puede hacer algo al respecto, porque es el presente. Pero cuando uno arruina un momento del pasado, no puede volver atrás para arreglarlo, tampoco puede engañarse.
En realidad es algo totalmente idiota, no tendría por qué arruinar mis momentos del pasado porque el pasado es el pasado y el presente es hoy, y tal vez hoy no me divierta pero antes pudo haberme divertido más que nada en el mundo; pero bueno, por cualquier cosa y por más que sea idiota, prefiero no repetir cosas que en un pasado muy lejano me parecieron increíbles por miedo a decepcionarme y a arruinarlas.

5 comentarios:

  1. En realidad es que CRECISTE y ahora te gustan hacer otras cosas, NO ES QUE SEA UNA CAGADA. TE AMO MEJOR AMIGA, yo te tengo encasillada.

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  2. Me encantó tu blog! Escribís muy bien, y las fotos de la derecha son geniales. Me encantan Jimi Hendrix y James Dean.
    Te sigo, un beso :)

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  3. es cierto, pero no es presisamente decepcion lo que siento... porque todavia me acuerdo (y me acuerdo demasiado) de lo feliz que me hacia jugar. y es dificil sentirse decepcionado de eso... pero que se yo. la gente cambia y es obvio que las cosas que me gustaban hace 6 años, ahora me aburren o estan gastadas. aunque no niego que AMARIA seguir divirtiendome como antes. realmente la mejor etapa de mi mi vida(aunque solo conozca dos: infancia y adoelscencia).
    PD: HABIA ESCRITO OTRA POSDATA Y NO ESTABA SEGURA DE PUBLICARLA. entonces lo publique y me salto un mini texto que decia: "Tu solicitud no ha podido procesarse. Por favor, inténtalo de nuevo"
    y pense: KARMA. y lo borreXD
    te veo mañana?

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  5. Yo vi "La vida de los otros", la famosa película alemana que nadie puede aguantar más que los primeros 10 minutos. Al principio a mí también me aburrió de muerte, pero no es toda así. Después de la clase en la que escuchan el interrogatorio se pone muy dinámica y atrapante.
    Te recomiendo que le des una segunda oportunidad.
    Es una excelente película.
    Beso.

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